Medidas históricas
Por Felipe Malacria, estudiante de la Escuela de Comunicación Social de UTU y ex estudiante del IFD de Carmelo

EL IFD DE CARMELO, OCUPADO POR PRIMERA VEZ EN 76 AÑOS
El miércoles 12 de agosto los estudiantes del Instituto de Formación Docente (IFD) de Carmelo decidieron ocupar el instituto. No es un dato menor: en sus 76 años de historia, el centro nunca había vivido una medida así.
La ocupación llevada adelante por el Centro de Estudiantes del IFD de Carmelo es en rechazo al Plan de Titulación Docente que impulsa el Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP y se suma a una ola de ocupaciones que ya se venía dando en otros institutos de formación docente del país.
El reclamo de fondo es simple de resumir, aunque no de resolver: los estudiantes no quieren que la experiencia laboral de un docente reemplace la formación académica y pedagógica que exige recibirse. El plan que cuestionan permitiría titular a quienes tengan más de ocho años de ejercicio y hayan aprobado al menos el 50% de la carrera. Para el Centro de Estudiantes del IFD Carmelo, ese mecanismo «no es la solución» para dar el título.
«Si queremos una educación media de calidad, la formación docente debe ser de calidad», plantearon durante la entrevista que dieron el mismo día de la ocupación.
Según contaron los propios estudiantes, el IFD de Carmelo siempre se caracterizó por tener un estudiantado más bien pasivo, poco movilizado. Por eso remarcan tanto el peso simbólico de lo que pasó esta semana. «Es la primera vez que este instituto ocupa en su historia. Es histórico», dijo una de las integrantes del movimiento.
Los estudiantes además, afirmaron sentir un respaldo en varios profesores que se pronunciaron a favor de la medida y del equipo de dirección, que el profesor Daniel Nuñez, director del IFD, en una entrevista con el medio local Radio Carmelo, afirmó que la postura de los estudiantes es válida y de diálogo constante.
A la par del rechazo al plan de titulación, los estudiantes aprovecharon para poner sobre la mesa otros problemas que atraviesan mientras cursan. Piden más becas de transporte y más apoyo económico para poder sostener la carrera. La crítica que hacen es directa, mientras ellos reclaman herramientas para terminar de formarse, la respuesta del sistema para los docentes que no completaron sus estudios es directamente darles el título por otra vía.
En la charla que mantuvieron con los estudiantes, los consejeros que se acercaron al instituto pidieron comprensión y empatía frente a la situación que atraviesa el sistema de formación docente en todo el país. Reconocieron el malestar del estudiantado, pero también pusieron sobre la mesa la necesidad de entender el contexto más amplio en el que se enmarca el plan de titulación, en un intento por bajar la tensión y abrir un canal de diálogo con los ocupantes.
LO QUE DICE LA ATD LOCAL: «NO SE REGALAN TÍTULOS DE CARTÓN»
La Mesa de la Asamblea Técnico Docente (ATD) Local de Carmelo también se hizo escuchar. En una proclama leída el 13 de agosto, fue todavía más dura que los propios estudiantes: habló directamente de «títulos de cartón» y calificó al plan de Codicen y del Consejo de Formación en Educación (CFE) como un «parche burocrático» que devalúa la profesión docente.
Para fundamentar su postura, la ATD apuntó a la historia de la educación uruguaya. Recordó la protesta de Francisco Berra en el Congreso Pedagógico Internacional de 1882, cuando los maestros sin título se plantaron ante un sistema que quería sacarlos de las aulas por la fuerza. Y también trajo a colación los concursos de efectividad de Secundaria de 2003, cuando el Estado le dio estabilidad laboral a miles de profesores interinos sin regalarles, sin embargo, el diploma: se premió la antigüedad, pero se mantuvo la exigencia de terminar la carrera para titularse.
Según la ATD, el plan actual invierte esa lógica histórica: hoy se buscaría dar un título con valor universitario a docentes con más de ocho años de trabajo y la mitad de la carrera aprobada, dejando afuera instancias como la didáctica final. Para la organización, eso no es justicia social ni protección laboral, sino «usar la idoneidad práctica para suplantar la formación de grado».
La proclama también enumera con qué cuenta hoy el sistema para que un docente termine su carrera: 33 centros de formación repartidos por todo el país, el Profesorado Semipresencial que existe desde 2003, becas y pasajes para estudiantes de cuarto año, y residencias en los CeRP. Por eso, sostienen, no hay excusa real para saltear la formación completa.
Entre las consecuencias que más preocupan a la ATD están la posibilidad de que estos títulos «de cartón» habiliten a concursar por cargos de dirección o inspección, y que se distorsione el escalafón docente al permitir que la antigüedad de quienes no terminaron la carrera compita con la de quienes sí lo hicieron. También plantean, casi como pregunta abierta, qué pasaría con maestras de primera infancia con más de ocho años de trabajo, ¿tendrían doble titulación bajo este mecanismo?
Con toda esta base, la ATD Local reclama la necesidad que de una vez se cree la Universidad de la Educación (UNED), porque para ellos ahí está la única forma real de jerarquizar la carrera. Ni recortando exigencias en los institutos ni con soluciones de escritorio se logra ese rango universitario. Segundo, piden que la formación de grado se respete tal cual es, sin que la investigación, la didáctica ni la evaluación académica queden en un segundo plano frente a los años de experiencia; una cosa, dicen, es haber estado mucho tiempo en un aula, y otra muy distinta haber construido ese saber pedagógico. Tercero, no se oponen a que haya estabilidad laboral, todo lo contrario: piden concursos de efectividad claros, pero para quienes ya completaron su carrera. Y cuarto, ponen el foco en los propios estudiantes, exigiendo que se sostengan y mejoren las becas, el cursado presencial y semipresencial, y el acompañamiento a quienes están transitando la carrera en serio, sin habilitar atajos que terminen bajándole el valor al título de todos.
Y AHORA, ¿QUÉ SIGUE?
Los estudiantes que llevan adelante la ocupación ya vienen coordinando con otros institutos del país que tomaron medidas similares, a través de reuniones virtuales. La idea es unificar el reclamo y llevarlo a una discusión a nivel nacional, para que las autoridades reconsideren el plan.
En asamblea el lunes 17 de agosto los estudiantes resolvieron levantar la ocupación del instituto. Eso sí, la medida no se cierra ahí, ya que quedó convocada una asamblea general abierta para el lunes 24 de agosto, a las 18 horas, donde se espera seguir discutiendo los pasos a seguir frente al plan de titulación. Desde el centro de estudiantes invitaron a participar incluso a quienes no comparten la decisión de ocupar: «El instituto es de todos», señalaron.
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